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No tan felices

Una mirada a la inquietante versión original de los cuentos infantiles más conocidos, a través de la oscura fotografía de Manuel de los Galanes.
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Los cuentos infantiles han llegado hasta nuestros días dulcificados por Perrault, los hermanos Grimm o Disney. En las fotos de Manuel de los Galanes, de corte romántico, oscuro y profundamente poético, se respira la versión primera y más real del cuento. Eran historias concebidas para contarse al calor de la lumbre en la noche; en algunos casos, de un primitivismo, crudeza y complejidad sorprendente. Lejos de la interpretación más inocente y sabida por todos nosotros de estos clásicos, coexiste un significado más soterrado, profundo y violento; también más real y primigenio.

LA BELLA DURMIENTE (Miguel Ángel Silvestre, Patricia Montero y Alicia Lobo)

"La Bella Durmiente" de Perrault se basa en el truculento cuento de Giambattista Basile titulado "Sol, Luna y Talía" (1636).

La princesa Talía corre el riesgo de pincharse con una tortuga envenenada oculta entre lino, según advierten sabios y astrólogos. El rey decide prohibir la entrada de lino a palacio y esto evita que la princesa sufra ningún percance hasta que, siendo adolescente, encuentra una rueca para hilar lino y se clava una astilla bajo la uña, cayendo muerta.

El rey, afligido por la pérdida e incapaz de enterrarla, deposita el cadáver de su hija sobre una tela de terciopelo, cierra el palacio y lo abandona. Un noble que suele cazar en el bosque sigue a su halcón, que le lleva al palacio abandonado, donde halla a la princesa durmiente. Enseguida queda prendado por su belleza y la besa. No consigue despertarla pero, pese a ello, mantiene relaciones sexuales con ella.

Nueve meses después la princesa Talía, aún durmiente, da a luz a dos gemelos: un niño y una niña cuyos nombres son Sol y Luna. Los niños son cuidados por las hadas, que acompañan a la princesa mientras duerme. Un día el niño trata infructuosamente de cogerse al pecho de su madre, encontrando finalmente su dedo. Empieza a chuparlo y logra, casualmente, extraer de su piel la astilla envenenada. En ese preciso instante Talía recupera el conocimiento.

Pasa el tiempo y el noble, recordando su placentera experiencia con la muchacha durmiente, decide acudir de nuevo a palacio. Para su sorpresa, la princesa está despierta y además no está sola, sino que la acompañan sus dos criaturas. El noble se da cuenta de que son sus hijos y así se lo explica a Talía, que lejos de enfadarse decide iniciar una relación con él. La pareja pasa una semana de romance y entonces el noble se marcha, sin mencionar que el motivo de ello es el obligado retorno con su esposa.

Entonces el noble menciona en sueños los nombres de Talía, Sol y Luna y con ello la esposa del noble se entera de todo, conociendo así la existencia del palacio, de la princesa que vive en él y de los hijos bastardos de su marido. Rabiosa, hace secuestrar a Sol y Luna, que acaba entregando a su cocinero, ordenándole que los degüelle y que haga con su carne un sabroso plato. La esposa decide quemar viva en la hoguera a Talía, también capturada. En el momento de llegar a la hoguera, Talía solicita poder quitarse primero sus prendas más delicadas, a lo que la mujer accede. Con cada prenda que se quita, emite un grito de dolor. La esposa le explica a su marido que la cena que le ha servido contenía la carne de sus hijos y que por tanto ha devorado a sus propios hijos sin darse cuenta. También le dice que ha quemado a Talía en la hoguera. En ese instante, el noble ordena que su esposa y el cocinero sean quemados también.

Sin embargo, Talía no llega a quemarse y el cocinero le explica que no ha sido capaz de hacer daño a los niños y que los ha sustituido por carne de cabra. El noble y la princesa Talía se casan y el cocinero recibe el título de tesorero real.

BLANCANIEVES (Ariadna Gil y Ana Rujas)

Durante mucho tiempo se creyó que el origen de Blancanieves se hallaba en un cuento de Giambattista Basile del siglo XVI. En él, Lisa, una niña de siete años, entra en un estado inconsciente tras un accidente con un peine mágico. Su familia la da por muerta y la entierran en un ataúd de cristal, lugar en donde la joven siguió creciendo hasta adquirir el cuerpo y las facciones de una mujer adulta.

Esta protohistoria de Blancanieves carece por completo de sus ingredientes más conocidos, como el espejo mágico, los siete enanos, la manzana envenenada, la reina malvada y el príncipe. Fue hasta muchos años después cuando se descubrió el verdadero origen de Blancanieves, un origen distinto al de otros cuentos populares ya que éste se basa en un personaje histórico.

La historia original transcurre en Alemania, donde en 1729 nació Maria Sophia Margaretha Catharina von Erthal, la verdadera Blancanieves. El padre de esta niña fue Philipp Christoph von Erthal, diplomático de Lohr. En 1741, tras la muerte de la madre de Maria Sophia, Philipp se casó con Claudia Elisabeth Maria von Venningen, condesa imperial de Reichenstein. La "madrastra de Blancanieves", de carácter violento y autoritario, aprovechó las ausencias diplomáticas de su marido para favorecer a los hijos de su primer matrimonio. La prueba central de que María Sophia es en realidad Blancanieves es el "Espejo Mágico", o espejo parlante del cuento. El castillo de Lohr poseía un fastuoso espejo que hoy en día se halla en el museo de Spessart. Éste fue el regalo de bodas de Philipp a su segunda esposa, la bruja-reina del cuento. Su manufactura es tan delicada que el marco del espejo posee propiedades acústicas notables. Se dice que si alguien habla cerca de él, por sus aberturas puede oírse un extraño eco que parece responder las preguntas que se le formulan. Más aún, sobre el marco puede leerse una inscripción que parece reflejar perfectamente la vanidad de la "bruja": Amour Propre ("amor propio").

¿Y dónde se encuentran los siete enanos? En las estribaciones del Höhenweg, las Siete Montañas de Spessart, donde hoy en día se hallan los restos de las minas de Bieber, en las que trabajaba un número considerable de niños envejecidos por la dura labor. El sarcófago de cristal también procede de allí, ya que en aquella región se manufacturaban majestuosos cofres funerarios traslúcidos.

El cronista oficial de la familia Erthal, M.B. Kittel, describe a Maria Sophia como una joven hermosa y llena de virtudes, "un ángel caritativo y bondadoso; activo contra la pobreza y la indigencia". Toda la región la consideraba una especie de hada sobrenatural, y las crueldades de su madrastra quedaron doblemente expuestas a causa de la ceguera parcial de la muchacha, producto residual de la varicela.

Esta historia fue recogida por los hermanos Grimm, siempre atentos a las tragedias clásicas, y en 1812 la primera historia de Blancanieves y los siete enanitos fue arrojada sobre las imprentas europeas con algunas alteraciones que intentaban disimular el verdadero origen del cuento. Permanecen en él, sin embargo, algunos detalles siniestros. Durante la boda de Blancanieves y el príncipe, la bruja es descubierta entre los invitados. El príncipe entonces calza a la bruja con un par de zapatos de hierro calentados al rojo vivo, y la obliga a bailar hasta caer muerta. Este cruel final es omitido sistemáticamente en las versiones "modernas" del cuento.

CAPERUCITA ROJA (Blanca Suárez)

De todos los cuentos populares que nos ha legado la Edad Media, el de Caperucita Roja es el que ha sufrido las mutilaciones más severas. El cuento, hasta la escena en donde el lobo se viste con las ropas de la abuela, es más o menos el mismo que conocían los niños medievales. Las diferencias se dan a partir de este punto.

El lobo engulle a la abuela de Caperucita, tal como hoy, pero deja sobre la mesa un jugoso banquete hecho con carne y sangre de la anciana. Cuando llega Caperucita, el lobo, disfrazado como su abuela, la invita a comer la carne y el vino que ha preparado para ella. La inocente Caperucita engulle con avidez los restos de su abuela. Mientras lo hace, un gato la insulta por cometer canibalismo: "¡Cochina! ¡Has comido la carne y has bebido la sangre de tu abuela!".

El lobo insta después a la chiquilla a desnudarse y a meterse en la cama con él. Cada vez que se quita una prenda, Caperucita le pregunta dónde debe dejarla, y el Lobo le contesta repetidamente que lance su ropa al fuego puesto que no la necesitará más. Finalmente la muchacha se mete en la cama con el lobo y se sorprende del tamaño de diferentes partes del cuerpo de su compañero: sus hombros, sus uñas, su pelo... y sus dientes. El lobo devora a Caperucita, que muere sin ser salvada por ningún leñador.

El cuento probablemente pretendía prevenir a las niñas contra desconocidos que podrían violarlas. Se hallan en él varios símbolos del despertar de la sexualidad. La vestimenta roja atestigua los inicios de la madurez sexual, y el lobo, antropomorfizado para suavizar los efectos devastadores de este tránsito, es, quizás, un símbolo del sexo salvaje, de la sexualidad en estado primitivo.

LA CERILLERA (Ruth Núñez y Marisa Paredes)

Hans Christian Andersen escribió esta trágica historia en el siglo XIX. El texto cuenta la vida de una niña que se gana la vida vendiendo fósforos en las calles. La noche de Navidad cae una tormenta de nieve. Hace tanto frío que se ve obligada a prender sus cerillas, que no había conseguido vender a nadie. Lo hace y con cada una que consume, se imagina disfrutando de un lujo inalcanzable: una cálida chimenea para calentarse, una suculenta cena... Tras consumir el último fósforo, se le aparece el fantasma de su abuela, que se la lleva a los cielos mientas cae una estrella fugaz. A la mañana siguiente, los transeúntes encuentran el cadáver de la cerillera, muerta por hipotermia.

La fuente de inspiración principal para este cuento fue una famosa xilografía de Johan Thomas Lundbye que mostraba a una chiquilla pobre vendiendo cerillas en un calendario de 1843. El editor de Andersen le envió el almanaque y le pidió que escribiera un cuento sobre alguna de sus ilustraciones.

Los historiadores también consideran como posible fuente el viaje de Andersen a Bratislava en 1841, donde fue testigo del incendio de Devín y de cómo las mujeres buscaban a sus hijos desaparecidos. Andersen también podría haberse inspirado en el cuento "El dinero de las estrellas" de los Hermanos Grimm, con el que comparte algunos elementos: la niña pobre, la estrella fugaz...

Podéis ver un corto de animación de esta historia aquí.

EL FLAUTISTA DE HAMELÍN (Alejo Sauras)

En 1284, la ciudad alemana de Hamelín estaba infestada de ratas. A cambio de una recompensa, un flautista hechizó a las ratas con su música, haciendo que le siguieran hasta el río Weser, donde se ahogaron. Los aldeanos se negaron a pagar al flautista por sus servicios y este decidió vengarse. Mientras la mayoría de los lugareños se encontraban en la iglesia, encantó esta vez a los ciento treinta niños del pueblo, a los que condujo a una cueva escondida. Nunca se les volvió a ver. Solo se salvaron un niño sordo (que no se vio afectado por el influjo de la música), uno ciego (que no consiguió encontrar un camino para seguir la fuente de la melodía) y uno cojo (que se salvó al quedar rezagado).

En versiones más amables del cuento, el flautista retorna a los niños al pueblo sanos y salvos, una vez que los aldeanos le pagan lo prometido.

El origen de la leyenda en la que se basa este cuento de los hermanos Grimm está poco claro. Se acepta con bastante seguridad que la sección sobre los niños es el núcleo original de la historia, a la que se añadió como complemento la expulsión de las ratas a finales del siglo XVI.

Las primeras menciones de esta historia parecen remontarse a un vitral que existió en la iglesia de Hamelín alrededor del año 1300. Este vitral está descrito en diferentes documentos de los siglos XVI y XVII y al parecer fue destruido alrededor del siglo XV. Inspirado por dichas descripciones, Hans Dobbertin creó en época moderna otro vitral, el mismo que hoy puede admirarse en la iglesia de Hamelín. La obra recrea una imagen de la leyenda en donde vemos al flautista vestido coloridamente, guiando a los niños fuera del pueblo.

Se piensa que el vitral original fue hecho a la memoria de un suceso trágico que ocurrió en el pueblo. Las teorías más plausibles son:

  • Los niños fueron víctimas del algún accidente por el cual se ahogaron en el río Weser o fueron enterrados por algún corrimiento de tierras.
  • Algunos niños enfermaron de peste, por lo que fueron conducidos fuera del pueblo para proteger a los demás.
  • Los niños (o jóvenes) dejaron el pueblo para tomar parte en alguna campaña militar, pero nunca regresaron con sus padres. Estas teorías presentan al flautista como un líder o reclutador.
  • Los niños, que en este caso serían jóvenes, abandonaron voluntariamente Hamelín para colonizar partes de Europa Oriental. Efectivamente, numerosos poblados fueron fundados en esta época en el este de Europa por colonos de origen alemán. De igual manera, el flautista en este caso sería su jefe. Esta teoría es la más aceptada al contar con la documentación más sólida.

Como curiosidad, existe una ley-costumbre largamente establecida en Hamelín, que prohíbe cantar o tocar música en una calle particular de la ciudad, por respeto a las víctimas del legendario acontecimiento: la llamada Bungelosenstrasse, adyacente a la "Casa del Flautista". Durante desfiles públicos con música, la banda deja de tocar al llegar a esta calle y continúa con la música una vez que la ha atravesado.

LA BELLA Y LA BESTIA (Carlos Bardem y Natasha Yarovenko)

La primera versión escrita se le atribuye a Gianfrancesco Straparola y data de 1550. Con todo, la versión más conocida de este cuento es la de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont de 1756, y sirve de base para la mayor parte de las adaptaciones posteriores. Trata sobre un príncipe transformado en bestia por una maldición, que acaba siendo anulada gracias al amor de una joven que sabe apreciarle sin juzgarlo por su apariencia.

La obra de Beaumont es una revisión muy abreviada de la obra de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, de 1740. A lo largo de casi 400 páginas, explica muchos detalles que Beaumont omite, como el escabroso motivo por el que el príncipe es maldecido. El hada madrina del príncipe, que es la madre natural de Bella, intenta seducirle. El príncipe rechaza las atenciones del hada que, en su despecho, le transforma en Bestia.

La versión de Beaumont también se desvinculó del sentido que Villeneuve quiso darle a la historia: una ácida crítica a la sociedad en la que vivía, donde las mujeres eran obligadas a casarse por conveniencia, incluso con maridos peores que su Bestia. Villeneuve reflejó en el cuento el mercadeo al que se sometía a las hijas: el padre de Bella es sorprendido robando una de las preciosas rosas de Bestia y, para salvarse de la ira del monstruo, acaba entregándole a la joven, que se ofrece sumisamente.

Muchos expertos identifican las raíces más profundas de este cuento en la Grecia antigua, encontrando similitudes con el mito de Cupido y Psique, que también trata el deseo de ser amado por alguien que no tenga en cuenta nuestro aspecto físico. No obstante, en el mito nos encontramos con el extremo opuesto: Cupido no tiene una apariencia horrenda como Bestia, sino una irresistible belleza sobrenatural.

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS (Blanca Portillo y María León)

Alice Liddell (1852-1934) es una de las pocas mujeres de la historia inmortalizadas en un cuento infantil. Fue la cuarta hija de Henry Liddell, decano de la Iglesia de Cristo de Oxford. La familia de Alice tenía amistad con el reverendo Charles Lutwidge Dodgson, un fotógrafo y matemático veinte años mayor que la niña, y que había adoptado el seudónimo de Lewis Carroll.

Alice y Carroll mantuvieron una controvertida relación que ha sido calificada de pedófila por varios biógrafos. El vínculo entre ambos surgió en la tarde del 4 de julio de 1862, cuando el joven Carroll, de casi treinta años, se comprometió a llevar al campo a Alice, de apenas diez, y a sus hermanas Edith y Lorina (de ocho y trece años respectivamente). Para entretener a las muchachas, Carroll comenzó a inventar historias fantásticas sobre una niña llamada Alice que cayó en la madriguera de un conejo.

A Alice le gustó tanto el cuento que le pidió a Carroll que lo escribiera, y así lo hizo, entregándoselo a Alice dos años después como regalo de Navidad, manuscrito y con ilustraciones realizadas por él mismo. Otros escritores a los que Carroll les había mostrado el manuscrito le animaron a publicarlo. "Alice's Adventures Under Ground" se convirtió en "Alice's Aventures in Wonderland" (1865), con ilustraciones de John Tenniel.

Más adelante, gracias al éxito de la obra, Carroll publicó una segunda parte: "A través del espejo y lo que Alicia encontró allí" ("Through the Looking-Glass and What Alice Found There", 1871). En 1886 apareció una edición facsímil del manuscrito que el autor había regalado a Alice, con su título e ilustraciones originales.

La relación de Carroll con Alice suscitó todo tipo de comentarios y sigue provocándolos. Hoy día se conocen los pormenores de esta inquietante amistad, que acabó incomodando a la familia de Alice, que en una carta pidió al escritor que se alejara de su hija. Este hecho se produjo en un periodo en el que no existe ningún tipo de correspondencia ni texto escrito por el autor. Se cree que Carroll llegó a pedir matrimonio a Alice cuando sólo tenía trece años. Por ello, las primeras palabras que el autor escribe tras este lapso de tiempo siempre van acompañadas de calificaciones como "aquellos fatales años" y confesiones de haber pecado.

Muchos detalles de la relación se han podido saber gracias al análisis de las 700 cartas y 600 fotografías que el escritor dejó a sus herederos al morir en 1898. Toda esta documentación no pudo ver la luz hasta 50 años más tarde, cuando sus biógrafos comienzan a analizarla y encuentran textos con fragmentos tachados y un misterioso sobre con una frase escrita: "Quemar antes de abrir". En su interior, cinco fotografías artísticas de menores desnudas. Cuatro de las fotografías (junta a otras 75 menos comprometidas) y la traducción de unas 70 cartas forman parte de una biografía publicada por Servando Rocha, titulada "El hombre que amaba a las niñas", donde se desvelan detalles como el contenido del maletín que siempre portaba el escritor, lleno de atrezzo, juegos y disfraces para convencer a las niñas de que se dejaran fotografiar. En estas cartas se puede ver que Carroll pedía permiso a los padres de las niñas para que posaran desnudas para su objetivo, aunque nunca utilizaba la palabra "desnudo", sino que se refería a este hecho como que las menores posaran "con su vestido hecho de nada".

A pesar de las polémicas fotografías de menores desnudas, Servando Rocha cree firmemente que estas no tienen una intención sexual, a pesar de que sí considera ciertas poses y composiciones "extrañas" para ser protagonizadas por niñas. El editor destaca el hecho de que Carroll mantuvo posteriormente correspondencia con ellas (hasta que alcanzaban la madurez), y que incluso alguna de ellas ha publicado una biografía en la que niega cualquier acto obsceno por parte del autor.

Sin embargo, para Rocha hay un factor sorprendente en la conducta de Carroll con sus modelos: siempre se relacionaba con las niñas actuando como un niño. Sus expresiones, sus frases y comentarios parecían realizados por un menor que se dirige a alguien de su edad. Aunque eso sí, siempre utilizando un estilo repleto de giros, juegos de palabras y estructuras que luego estarían muy presentes en sus novelas. Otra de las frases más polémicas para Rocha corresponde a la respuesta de Carroll cuando se le preguntó por qué no fotografiaba también a niños. Su respuesta fue contundente: "No me gusta esa raza".

A pesar de que su relación fuera puesta al límite, Carroll nunca abandonó su fascinación por Alice Liddell. Es la única vez que el autor ha mantenido el contacto con una de sus jóvenes musas más allá de su infancia. Gracias a estos escritos, y a las declaraciones de la propia Alice años después, se ha podido saber que mantuvieron correspondencia hasta pocos años antes de la muerte de Carroll.

EL SOLDADITO DE PLOMO (Paco León y Ana María Polvorosa)

Un niño recibe una caja con veinticinco soldaditos de plomo como regalo de cumpleaños y los coloca en fila sobre la mesa. Uno de los soldados, fundido a partir de los últimos restos de una vieja cuchara de estaño, tiene una única pierna para sostenerse en pie. Desde la mesa puede ver a una bailarina de papel que conserva el equilibrio sobre una pierna, manteniendo la otra levantada y los brazos en alto. El soldado cojo, desde su perspectiva, cree que la bailarina solo tiene una pierna como él. Se enamora de ella en el acto, pero no se atreve a acercarse a ella ni a hablarle. Un duende de juguete le exhorta a dejar de mirar a la bailarina, pero el soldadito lo ignora y sigue contemplándola inmóvil, en posición de firmes.

Al día siguiente, el duende de juguete empuja al soldadito, haciéndolo caer por el alféizar de la ventana. Estoico, se niega a gritar para pedir ayuda, pues no lo considera propio de un soldado. Unos niños se lo encuentran en el suelo y lo montan en un barquito de papel que deslizan por el agua de la cuneta. El barco acaba en las alcantarillas y desembocando en una charca, donde un pez lo engulle con el soldadito dentro.

La casualidad hace que ese pez sea pescado y acabe siendo comprado por la cuidadora del niño del cumpleaños. Cuando abren el pez y encuentran al soldadito, lo vuelven a colocar en la mesa. La bailarina sigue en su sitio, pero el soldadito apenas tiene tiempo de alegrarse de volver a verla. Uno de los niños de la casa, incitado por el duende de juguete, lanza al soldado a la chimenea. En ese momento, una ráfaga de aire arrastra también a la bailarina a las llamas. Impotente, el soldadito ve consumirse al amor de su vida, mientras él mismo se funde hasta que solo queda de él el corazón.

Esta historia, publicada por Andersen en 1838, es la primera que escribió sin basarse en un modelo literario ni un cuento popular. El énfasis en el deseo sensual y su ambigüedad lo diferencian de la mayoría de sus escritos. El destino ciego, más que la intención, determina los sucesos. La narrativa parece cuestionar el decoro que profesa. Si el soldadito hubiera hablado o actuado en algún momento, podría haber conservado la vida y ganado un amor. Reprimido y prisionero de los convencionalismos, encuentra solo la tragedia y la muerte.

Frecuentemente se hace una lectura autobiográfica del cuento. El soldadito simbolizaría la ineptitud de Andersen para tratar con las mujeres y su aceptación pasiva de las actitudes burguesas.

EL TRAJE DEL EMPERADOR (Martín Rivas y Javier Cámara)

Andersen escribió esta fábula en 1837. La moraleja es que no tiene por qué ser verdad lo que todo el mundo da por cierto.

Hace mucho tiempo vivía un emperador muy obsesionado por su vestuario. Un día, dos sastres le propusieron fabricarle el traje más bello y exclusivo imaginable. Le explicaron que la tela tendría la propiedad de ser invisible para los estúpidos o incapaces para su cargo. Los sastres eran en realidad unos pícaros que no tejían ningún traje, sino que se quedaban con los ricos materiales que solicitaban para tal fin.

El emperador, preguntándose si sería capaz de ver la prenda o no, envió a hombres de su confianza para verla primero. Evidentemente, ninguno de ellos pudo ver la prenda, pero no quisieron admitirlo y comenzaron a alabar el traje para no ser tomados por tontos. Pronto toda la corte había oído hablar sobre el maravilloso traje y estaba deseando comprobar cuán estúpido era su vecino.

Finalmente los dos estafadores desnudaron al emperador y fingieron ponerle la prenda mágica. El emperador salió con ella a un desfile sin admitir que era demasiado inepto como para poder verla.

Toda la gente que observaba el desfile alabó el traje, temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño exclamó que el emperador iba desnudo. Entonces todo el mundo se dio cuenta del engaño, incluido el emperador, que levantó la cabeza y terminó el desfile haciendo oídos sordos.

Existen versiones de esta historia dispersas por todo el globo, incluyendo Sri Lanka, Turquía y la India. En la versión de Sri Lanka, el traje es invisible para aquellos de bajo nacimiento.

La versión de Andersen se basa en una historia española recopilada en 'El Conde Lucanor' (historia XXXII). En esa versión, el traje es invisible para aquellos que no son hijos de su presunto padre. Andersen, sin embargo, decidió eliminar las referencias al adulterio.

La misma historia aparece en 'El retablo de las maravillas' de Cervantes, pero centrándose en la limpieza de sangre y la obsesión por ser cristiano viejo.

PINOCHO (Juan Diego y Dafne Fernández)

Carlo Collodi es el autor de la historia original, que se fue publicando por entregas en el periódico infantil "Giornale per i Bambini" ("Diario de la Infancia"), durante los años 1882 y 1883, con los títulos "Storia di un burattino" ("Historia de un títere") y "Le avventure di Pinocchio" ("Las aventuras de Pinocho'").

La primera mitad de la historia es de una crudeza y un realismo casi atroz, presentando a Pinocho como un pícaro sin escrúpulos, desagradecido y obstinado. El grillo parlante (Pepe Grillo en la adaptación de Disney) le recrimina esta actitud y Pinocho, irritado, lo asesina de un martillazo. Tras ello, es embaucado por el Zorro y el Gato, que acaban ahorcándolo en un árbol y provocándole con ello la muerte. Este fatal desenlace ocurría en el capítulo XV, que terminaba así: "No tuvo fuerzas para decir nada más. Cerró los ojos, abrió la boca, estiró las piernas y, dando una gran sacudida, se quedó tieso."

Sin embargo, el editor del periódico, horrorizado e inquieto por las incontables quejas de los lectores, instó a Collodi a cambiar el final. El autor decidió añadir una segunda parte, que se extendió durante una veintena de nuevos capítulos. La historia se retoma con el hada azul salvando a Pinocho de la muerte. Con un tono mucho más infantil, vemos a un protagonista más ingenuo, idealista y bondadoso. El nuevo final es el conocido por todos: Pinocho se convierte en un niño de verdad como recompensa por sus buenas acciones.

Muchos investigadores hablan de la influencia de la masonería en la obra. Collodi, que era masón, muestra a través del cuento de Pinocho una alegoría sobre la formación de las personas basada en el honor, la verdad y la virtud. Un ejemplo de simbología masónica lo tendríamos en la figura del carpintero Geppeto, que encarnaría al Demiurgo, creador de seres imperfectos. Por otro lado, el episodio en el que Pinocho es engullido por una ballena y posteriormente vomitado se ha visto como una analogía de la iniciación, en la que se escapa de la oscuridad de la vida ignorante y se alcanza la luz espiritual.

El carácter masónico del cuento no debió pasar desapercibido a Walt Disney, que durante su juventud perteneció a una orden juvenil llamada Orden DeMolay, patrocinada por la masonería. Así, no resulta extraño que Disney eligiera la historia de Pinocho para su segundo largometraje de animación. A pesar de la infantilización de su adaptación, muchos de los símbolos masónicos permanencieron inalterados en la película. Podéis leer un análisis concienzudo de dicha simbología aquí.

LA CENICIENTA (Paula Echevarría y María Pujalte)

El origen de "La Cenicienta" se remonta a la noche de los tiempos. Se conocen versiones muy similares de esta historia que se contaban en el Antiguo Egipto o en la Roma Imperial. Algunos eruditos consideran que su origen es chino y que está basado en el cuento de Yeh Shen ("Pies de Loto"). En él, se ve reflejada la ancestral obsesión de la cultura oriental por los pies pequeños.

Yeh Shen vive esclavizada por su madrastra, que la obliga a realizar las tareas más duras del hogar. Además, la calza con zapatos diminutos para mortificarla. Como consecuencia de esto, los pies no le crecen, por lo que recibe el sobrenombre de "Pies de Loto". Al igual que en las versiones modernas, pierde uno de sus zapatos, y un príncipe lo encuentra y decide buscar a su dueña para convertirla en su esposa. Para ello, pide a todas las mujeres del reino se lo prueben. La hermanastra de Yeh Shen, aconsejada por su madre, se mutila los dedos del pie para que el zapato le entre, pero la sangre la delata y es apedreada hasta la muerte por su intento de engaño.

Existe una versión vietnamita bastante similar, en la que Cenicienta recibe el nombre de "Arroz Partido" (un arroz de baja calidad). Esta Cenicienta, al contrario que la de otras versiones, se venga con sadismo de los malos tratos recibidos por su hermanastra. Tras la boda de Cenicienta con el príncipe, su hermanastra le pregunta cómo conseguir una piel tan blanca como la suya. Cenicienta le aconseja que se bañe en agua hirviendo. Su hermanastra hace tal y como le dice y muere escaldada.

La versión de los hermanos Grimm, al contrario de lo acostumbrado, no omite los detalles más sangrientos de la historia. Aquí Cenicienta tiene dos hermanastras, y ambas se automutilan para que el zapato les entre (una se corta los dedos del pie y la otra el talón), pero no logran engañar al príncipe. Durante la boda de Cenicienta, una bandada de palomas ataca a las hermanastras por su maldad, y les arrancan los ojos a picotazos.

BARBA AZUL (Natalia Verbeke y Lluís Homar)

La versión más conocida de este cuento es la de Perrault de 1697. Barba Azul era un rico aristócrata, temido por su aspecto fiero y conducta salvaje. Se había casado en siete ocasiones, pero nadie sabía qué había sido de sus esposas. Cuando Barba Azul visitó a uno de sus vecinos y pidió en matrimonio a alguna de sus hijas, estas sintieron tal pavor que todas trataron de derivarlo a una de sus hermanas. Finalmente, convenció a la hermana menor de que se casara con él. Tras la ceremonia, la muchacha se fue a vivir con el noble a su castillo.

Al poco tiempo, Barba Azul anunció que tenía que partir de viaje durante una temporada, y le entregó todas las llaves del castillo a su nueva esposa, incluida la de una pequeña estancia a la que le había prohibido entrar. Después partió y dejó la casa en sus manos. Casi inmediatamente, la esposa sintió un deseo insuperable de ver qué había en la habitación prohibida. Una de sus hermanas, que estaba de visita, la convenció para que satisficiera su curiosidad y abriera la puerta.

El suelo estaba encharcado de sangre y los cadáveres de las anteriores esposas de su marido estaban colgados de los muros. Atenazada por el pánico, se le cayó la llave al suelo y, aunque la recogió inmediatamente, algo de sangre se quedó en la llave. Salió apresuradamente y cerró la puerta tras de sí.

Barba Azul regresó de improviso y, al ver la llave manchada, se dio cuenta de que su mujer le había desobedecido. Ciego de ira, amenazó con decapitarla en aquel mismo momento. Ella le suplicó que le diera unos minutos para rezar antes de matarla, y se encerró en la torre más alta junto con su hermana. Mientras Barba Azul, espada en mano, trataba de abrir la puerta, las hermanas esperaban la llegada de sus dos hermanos. En el último momento, cuando Barba Azul estaba a punto de dar el golpe de gracia, los hermanos irrumpieron en el castillo y mataron al noble cuando este trataba de huir.

Se cree que el personaje de Barba Azul está basado en Gilles de Rais, un noble bretón del siglo XV y asesino en serie. Otra posible fuente de inspiración sería la historia del rey bretón Conomor el Maldito y su esposa Tryphine. Aparece recogida en la biografía de San Gildas, escrita quinientos años después de su muerte en el siglo VI. Explica que, tras el matrimonio de Conomor con Tryphine, los fantasmas de las anteriores esposas de Conomor se le aparecen a Tryphine. Le explican que su marido las mató cuando quedaron embarazadas. Tryphine estaba encinta y trató de huir, pero Conomor la alcanzó y la decapitó. San Gildas la resucitó milagrosamente, y cuando la devolvió a Conomor, los muros del castillo se derrumbaron sobre el rey y lo mataron.

Los temas del misterioso marido ausente, el palacio suntuoso, la hermana que incentiva la curiosidad ilícita y lo prohibido aparecen todos ellos en la historia helenística de Cupido y Psique. Otros ejemplos de curiosidad femenina con efectos fatales los encontramos en el mito de la caja de Pandora y en algunos pasajes bíblicos (la tentación de Eva y la transformación de la esposa de Lot en estatua de sal).

La historia fue reimpresa en numerosas ediciones hasta alrededor de la década de 1950, momento en el que su popularidad decayó al considerarse cada vez menos adecuada para que los niños la leyeran.

LAS ZAPATILLAS ROJAS (Manuela Vellés, Álex Barahona y Antonio Hortelano)

Escrito por Andersen en 1845, trata sobre una niña vanidosa que adora sus zapatillas rojas de piel por encima de todo. Se pone esos zapatos incluso para ir a la iglesia, a pesar de que su madre se lo prohíbe puesto que no los considera apropiados para ello. Una vez en la iglesia, la jovencita nunca atiende el sermón y solo piensa en lo bella que se ve con sus zapatillas, llamando la atención de todos los feligreses, que la miran con reprobación.

Un día, al salir de la iglesia, sus zapatillas se empiezan a mover solas y la obligan a bailar contra su voluntad, forzándola a errar sin descanso. Le es imposible quitárselas porque se han fundido con sus pies. Un ángel se le aparece y le dice que ha sido condenada por su arrogancia a bailar hasta la muerte. Ella le implora clemencia, pero antes de que pueda escuchar la respuesta del ángel, las zapatillas la han alejado del lugar.

Desesperada, consigue llegar a la casa del verdugo, bailando sin parar, y le implora que le rebane los pies. La propia niña le dice que prefiere que le corte los pies en vez de la cabeza, puesto que esto último le provocaría la muerte y le impediría arrepentirse de sus pecados. El verdugo accede y le corta los pies. Sin embargo, las zapatillas, todavía unidas a los pies amputados de la niña, siguen bailando a su alrededor. El verdugo confecciona unos pies de madera y unas muletas para la jovencita que, hondamente arrepentida, dedica su vida a la oración. Las zapatillas no cesan de seguirla y, siempre que la chiquilla intenta entrar en la iglesia, se quedan bailando en la entrada para asustarla e impedirle el paso. La niña expía sus pecados trabajando con entrega para la casa parroquial. Finalmente, el ángel se le aparece de nuevo y le permite entrar en a la iglesia. Una vez dentro, el corazón de la jovencita se rompe literalmente de felicidad, y su alma asciende a los cielos en paz.

Andersen explicó que se inspiró en una anécdota de su infancia para escribir este cuento. Una rica clienta de su padre le entregó a este un retal de seda roja y le encargó que lo empleara en la confección de unas zapatillas de baile para su hija. El resultado, una delicada combinación de seda y cuero rojo, no convenció a la clienta, que se quejó diciendo que su seda había sido desperdiciada. Airado, el padre de Andersen destrozó las zapatillas ante ella.

Las versiones modernas del cuento omiten buena parte del contexto religioso. La amputación de los pies tampoco tiene lugar. Cuando la niña, arrepentida, suplica que se los corten, es perdonada por el ángel, que le permite deshacerse de las zapatillas sin sufrir más daño.

La versión original es tan siniestra que incluso ha inspirado una película japonesa de terror. Podéis ver su trailer aquí.

LA SIRENITA (Kira Miró y Sergio Mur)

Este cuento de Andersen fue publicado en 1837 y es radicalmente distinto a la versión de Disney.

La Sirenita vive en el fondo del mar con su familia, pero cuando cumple quince años se le permite nadar a la superficie para observar el mundo. Una vez en la superficie del mar, divisa un barco comandado por un apuesto príncipe, del que se enamora en el acto. Se desata entonces una tormenta que arroja al príncipe por la borda, y la Sirenita lo salva de morir ahogado llevándolo a la orilla, junto a un templo. El príncipe, inconsciente, nunca llega a verla. La Sirenita espera hasta que una joven sale del templo y se lleva al príncipe.

Tras ello, vuelve al fondo del mar, pero no puede olvidar al príncipe. Además, anhela tener un alma inmortal como los humanos, ya que su destino es convertirse en espuma de mar tras la muerte, como todas las sirenas. Desesperada, acude a la Bruja del Mar, que le ofrece una poción que la transformará en humana. A cambio, la Bruja se quedará con la lengua de la Sirenita para hacerse con su melodiosa voz. La Bruja le advierte que beber la poción le causará un dolor terrible, como si la atravesaran con una espada. Cuando se recupere, obtendrá dos hermosas piernas que le permitirán bailar mejor que ningún humano. Sin embargo, sentirá constantemente como si caminara sobre cuchillas. La Bruja le advierte también de que una vez se transforme en humana nunca podrá volver al fondo del mar. Además, para obtener un alma necesitará un beso de amor verdadero del príncipe, que deberá casarse con ella. De este modo, parte del alma del príncipe pasará a su ser. Si el príncipe se casa con otra mujer, en cambio, la Sirenita morirá con el corazón roto durante el amanecer siguiente a la boda, y se transformará en espuma de mar.

La Sirenita bebe la poción y regresa a la superficie. Allí encuentra al príncipe de nuevo, que queda prendado de su belleza, sin importarle su mudez. Lo que más le gusta es verla bailar, así que la Sirenita baila para él a pesar del intenso dolor que le produce. Sin embargo, el príncipe está enamorado de la chica del templo, a quien atribuye su salvación, y finalmente se casa con dicha joven.

La Sirenita, angustiada, se resigna a morir a la mañana siguiente. Poco antes del amanecer, sin embargo, sus hermanas le dan un cuchillo hechizado que han conseguido de la Bruja a cambio de sus cabelleras. Si la Sirenita mata al príncipe con el cuchillo y derrama la sangre sobre sus propios pies, se convertirá en sirena de nuevo, su sufrimiento cesará y podrá volver al fondo del mar. Daga en mano, se dirige a los aposentos del príncipe, donde este duerme con su esposa. Todavía enamorada, se ve incapaz de asesinarlo, así que sale corriendo y se arroja al mar con el alba. Sin embargo, en vez de convertirse en espuma de mar, se transforma en una hija del aire. Otras hijas del aire le dan la bienvenida y le explican que se ha convertido en un espíritu como ellas por su ferviente anhelo de tener un alma. A través de las buenas acciones, como refrescar a los acalorados o transportar socorros y consuelos, conseguirá un alma y podrá ascender a los Cielos al fin. Arremolinándose invisible alrededor del príncipe, se despide de él para siempre, con una sonirsa.

Andersen inicialmente acabó el cuento con la Sirenita muriendo convertida en espuma de mar, pero añadió más tarde el final esperanzador en el que se transforma en un espíritu del aire.

Algunos estudiosos consideran que La Sirenita es una carta de amor de Andersen a su amigo Edvard Collin, basándose en una carta que el escritor envió a Collin cuando este último se prometió con una joven. En la carta, escrita aproximadamente durante la época en la que escribió el cuento, Andersen le revela a Collin sus sentimientos por él y se resigna ante el futuro matrimonio.

RAPUNZEL (Michelle Jenner y Joel Bosqued)

Este cuento se basa en el arquetipo de la doncella encerrada en lo alto de una torre y está inspirado en otras historias muy similares como "Petrosinella" (Giambattista Basile, 1634) o "Persinette" (Charlotte-Rose de Caumont de La Force, 1698). No obstante, los historiadores sitúan las raíces más antiguas de este cuento en la Persia del siglo X.

Los hermanos Grimm publicaron una primera versión de "Rapunzel" en 1812, aunque fueron alterándola sucesivas veces hasta llegar a su edición final de 1857.

La versión de 1812 es la más explícita acerca de la naturaleza sexual de los encuentros entre Rapunzel y el príncipe. Se nos explica que Rapunzel se asustó la primera vez que vio al príncipe. Sin embargo, el joven consiguió seducirla y la doncella acabó tendiendo su cabellera por la ventana diariamente para que el príncipe trepara hasta su alcoba y pasara la noche con ella, "viviendo un largo tiempo de felicidad y placer". Las ediciones posteriores son mucho más sutiles al describir sus citas.

En la versión de 1812, la bruja descubre los encuentros secretos de Rapunzel y el príncipe porque la joven, que ha quedado embarazada sin saberlo, le cuenta a su captora que la ropa le aprieta mucho. En cambio, en ediciones posteriores del cuento se evita la alusión directa al embarazo y se relata una versión diferente (y bastante absurda) de cómo la bruja descubre los escarceos de su prisionera. Así pues, en la edición de 1857, la bruja trepa por la cabellera de Rapunzel en una de sus visitas y entonces la joven, en vez de quejarse de que le aprieta la ropa, le dice a la bruja que le cuesta mucho más subirla a ella que al príncipe. No se da explicación alguna del motivo que lleva a Rapunzel a realizar esta atolondrada confesión.

Existe otra diferencia curiosa entre la versión de 1812 y la de 1857. En la primera, se dice que Rapunzel "levantaba" al príncipe y se usa para ello la palabra alemana "hinaufgezogen". Esto daba lugar a un doble sentido de carácter sexual. Las ediciones posteriores parafrasearon esa parte para evitar dicha connotación.

Como otros muchos cuentos clásicos, "Rapunzel" también contiene una escena sangrienta. Cuando la bruja descubre los encuentros de Rapunzel y el príncipe, le corta el cabello a la jovencita y la lleva a un páramo donde la abandona. Tras ello, vuelve a la torre y prepara una trampa para el príncipe. Utiliza la cabellera de Rapunzel para engañarlo haciéndose pasar por ella. El príncipe trepa por el cabello hasta lo alto de la torre, pensando que se encontrará con su amada. Sin embargo, es la bruja quien lo espera. Esta lo empuja y el príncipe cae sobre unas zarzas que le arrancan los ojos. En otras versiones es el propio príncipe quien se arroja al vacío desesperado cuando la bruja le asegura que nunca volverá a ver a Rapunzel.

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