Cookies policy: We use our own and third-party cookies to improve your navigation experience. By browsing this site, we assume you consent to us using them. More information here.
Accept

VIA LA CARISA

De Pendilla a Carabanzo, entre pudingas y fósiles, tras las huellas de los romanos

El pueblo de Pendilla (Pindiel.la para los lenenses) supone, en buena parte, la memoria asturiana de varios milenios atrás: lo que son las paradojas y la conexión de las culturas desde tiempos bien remotos, Por Pendilla (la tierra suavemente pindia, que conlleva la palabra, entraba la vía romana hacia los cordales lenenses, a medias con los vecinos alleranos. Una vía inmemorial, a su vez, traducción de aquellas vías pecuarias, transitadas de verano por los rebaños (lat. Pecores, origen de la palabra). Aquellas vías trashumantes permitían a las merinas llegar de los resecos pastos extremeños y leoneses, para aprovechar los otros más verdes y frescos de nuestros puertos: Bostavide, La Paradiel.la, Chastras, Cuaña, Busl.luminoso…

Las habilidades de los soldados romanos aprovecharon en parte, una vez más, un mismo trazado precedente: la búsqueda más estratégica de un paso por los lugares más altos, de forma que evitaran los peligros de las emboscadas por el fondo de los valles. Y siempre, unos y otros, con un mismo lema: “ver y no ser vistos”; caminar de forma que se pueda controlar todo lo que hay debajo; pero sin pasarse por arriba, hasta el punto que alguien te vislumbre la silueta dibujada al filo cimero de las cumbres. Por eso, la calzada romana se irá elevando poco a poco, pero sin llegar del todo a la cima: sólo lo necesario, como se irá viendo a lo largo del cordal.

El Puente de los rebaños, y la estela de Furniel.los

Ya a pocos metros del pueblo, en el rellano actual del establo mayor junto a la pista (izquierda subiendo), cruzamos el riachuelo sin problemas por su caudal escaso. Al lado se conserva un pequeño puente de piedra y madera (EL Puente Furniel.los) en homenaje a los rebaños: los corderos, las oveyas no podían moyar demasiado las pezuñas en primavera, sobre todo, pues enfermaban y no sobrevivían la temporada. Por ello, los pastores levantaban estos puentes a pesar del poco caudal que pudiera traer el riachuelo. Tras el puente (en su margen izquierda), entre retamas, sobrevive una estela milenaria también: una piedra con signos tallados en la cara superior, no descifrados todavía en la epigrafía por los especialistas. Se dice que eran señales del camino para orientar el transeúnte, lugares de culto a los dioses de los caminos o algo parecido. Sigue sin descifrar la piedriquina.

Veinte siglos de calzá romana para veinte horas de unas palas

Como venimos observando, la calzá romana hasta este punto quedó completamente desdibujada bajo las garras de las palas: ni rastros de la caja. Demasiados siglos de historia borrados del mapa en muy pocas horas, y a destajo. Ya más arriba, empieza a dibujarse entre la maleza por vertiente izquierda de la ladera hasta La Col.lá Propinde: es una línea de color más intenso, marcado por los peornos y las érgumas (retamas, brezos…) más abonados por el agua almacenada sobre la pradera de la caja. Y por el estiércol de los animales que transitaban cuando estaba más abierta. El color de esa línea más oscura nos va descubriendo eses camino milenario que la maleza terminará por tragarse del todo, si la indiferencia política y administrativa (o el despilfarro) sigue como hasta ahora.

Poco más arriba, llegamos ya a La Col.lá Propinde: la collada espaciosa, apacible, vistosa, placentera, tan bucólica en verano con los ganados a medias también entre lenenses y leoneses. A la izquierda, El Castro del Cantón de L.langüenzos; a la derecha, Las Retuertas: la calzada romana que se vuelve curvas retorcidas (de donde el nombre), ladera arriba, hasta elevarse sobre Los Corriones y el Puerto Cuaña, justo a la falda del Picu Tresconceyos (sobre los 2000 m). La calzá romana sigue casi horizontal unos k, sobre los 1700 m, entre Los Corriones y Las Col.lás de Formosa (límite ya con Aller), ya sobre El Mayéu Fierros.

Cuando la contaminación verbal huele a la vista también

De modo que, si no serpenteamos ladera arriba, por Las Retuertas (preciosa caja de pradera, muy tomada por la maleza en gran mayoría de su tramos), seguimos ya la pista espaciosa y sin problemas en dirección norte camino de Curriel.los. Un cartel (lamentable cartel) informa en la collada del entorno castreño, al tiempo que contamina con noticias tan erróneas: que en los castros “se alimentaban de maíz) (no saben los autores que el maíz llegó a Asturias en el siglo XVII, a todo más; y que los castros, son, por lo menos, prerromanos…). La barbaridad (el error de más de veinte siglos de diferencia) impresiona más aún que las vistosas panorámicas que se abren hacia la región asturiana hasta el mar, mientras quitamos la vista de letrero tan contaminante (algunas noticias corrompen a veces los paisajes tanto como el resto de las basuras).

Y ya por la pista de las máquinas (bajo el camín real viiyu) seguimos sin problemas varios kilómetros hasta El Mayéu Fierros, La Cruz de Fuentes, Formosa…, justo donde divisamos otra impresionante ventana que se abre al oriente: todo el valle allerano, los montes de Caso, Ponga, Peña Ten, Pileñes, El Pierzu, Urriellu… Y todo Picos d’Europa hasta el Macizo Oriental, y el lejano Macondíu, ya de las tierras cántabras. Hasta se divisan desde estas faldas de Tresconceyos las motas zamoranas perdidas en la distancia. Impresionante ventana.

Tras las corras del Picu Curriel.los, esfumadas entre las malezas también

 Desde La Cruz de Fuentes, de la calzada romana sólo queda lo que dejaron las garras ansiosas de las palas: casi siempre sobre la margen derecha de la pista, un poco más elevada (a veces por la vertiente de Lena, a veces por la allerana), vamos divisando la misma línea aludida al principio: una caja de tono más oscuro entre los peornales, que va quedando cortada donde llegaron las máquinas tragacalzadas… Así sucede hasta El Portiil.lu La Boya: collada muy apacible bajo El Picu Curriel.losk, lugar de las excavaciones recientes, de las que, por cierto, tampoco queda más que algún cartel desdibujando (aún siguen sin aparecer las corras de nativos, ni de invasores a la caza de astures y minerales). Más allá de La Boya, se puede seguir por El Monte Faro, donde sí se ven un poco mejor algunas murias al descubierto, mientras no se las trague la maleza también. Algo es algo, para sacar alguna foto, por lo menos, después de tantas excavaciones y tantos euros esfumados bajo el matorral creciente y vigoroso otra vez.

 

Unos cuantos metros más allá, nos asomamos a la izquierda en El Col.laón de Busián, para contemplar todo Lena desde otra atalaya que se dice romana: quedan allí las murias semirreconstruidas de la antigua estrategia de vigilancia en torno a la calzada, valle de Navidiel.lo y Parana abaxo. Un poco más allá, podemos dejar la pista todoterreno y pisar, por fin, un tramo auténtico de vía romana, que tuvo la suerte de salvarse de las máquinas: por unos cuantos metros descendemos a La Cava por un precioso hayedo, sobre los mismos pasos de los soldados, caballinos y carros romanos. Algo es algo…

Al paso por el Dólmen de Padrún, Picu Ranero, La Vieya…

Ya desde La Cava, la pista se alarga hacia El Portiil.lu l’Acíu: una pequeña collada, antes de Col.lá Potrera (Pedro García, para otros), donde, otra vez, tenemos la ocasión (el privilegio) de pisar de nuevo pedreras romanas. A la izquierda (ladera lenense del Picu Pedro García), seguimos por la caja antigua hasta Carraceo. Por la derecha, en cambio (ladera allerana), llegamos también al mismo punto. Ya desde Carraceo, pasa,ps `pr ñas cuadras de Pedralba, y ascendemos un buen tramo hasta Carabanés. Un poco más allá, bajo El Picu
Padrún (sobre Espines), se cobija El Dolmen de Carabanés (Cementerio de Carabanés, para los alleranos, y algunos túmulos y corras, cada año un poco más entre la maleza.

Bajamos al Mayéu Espines, y seguimos por la pista, que solo dejó con vida de la calzada algunos tramos de pradera que van quedando a veces a nuestra izquierda: solo líneas dibujadas entre malezas y cantizales de piedra. Unos cuantos metros más allá, llegamos a los praos de La Vieya (adjetivo de la calzada, La Calzá Vieya, por supuesto), justo bajo el picachu de Ranero: impresionante vista de todo el conceyu, todo el Caudal abaxo, todo el paisaje asturiano a oriente y a occidente. El Picu Ranero merece la pena en esa pequeña ascensión de unos minutos (según se venga de fuerzas, claro). Y, ya con el espectáculo en la retina y con las fotos en la mochila, descendemos, sin más a Carabanzo, Ablino… Y El Palacio, ya entre las casas y la Iglesia del pueblo.

Con la dixital bien cargada de semeyas, como mejor recuerdo de la calzada milenaria

 En fin, una calzada larga desde Pendilla para andar a pie. Mejor para la bici, los caballos… Pero de andadura memorable si se hace con buen tiempo y sin prisas: hasta en dos jornadas, con noche en Carraceo, si cuadra; hay un bar de comidas, muy acogedor, muy bucólico, en Chamargayana, junto a Carraceo (ladera allerana). En todo caso, la ruta a pie es la perfecta pues la pista dejó otras joyas al descubierto: esa colección de pudingas y fósiles que vamos encontrando en los taludes al aire.

Con la cámara de fotos, la dixital, el video…, podemos llevar grabados, para el recuerdo o los estudios, abundantes figuras de helechos petrificados, ostras, pequeños esqueletos ya desfigurados, piedras ovaladas, intensas vetas carboníferas brillantes de tonos muy variados… Toda una colección al natural y milenaria para el ordenata y los archivos dixitales. El documento pateado de La Calzá Romana: lo que queda de las huellas invasoras tras los asentamientos indígenas astures, origen de nuestros pueblos lenenses y alleranos, tantos siglos después. Pero, como “la historia es el presente”- que decía el filósofo-, tenemos lo que tenemos: lo que unos construyen y otros destruyen, lo que a los güeyos está.

 

de Xulio Concepción Suárez

Apartamentos Rurales SAN FELIZ

CONTACTO

www.sanfeliz.es

www.nieveastur.com

+34 985 490 297

+34 696 635 611

info@sanfeliz.es

San Feliz - nº 17
CP 33638 Lena-(ASTURIAS)
ESPAÑA

Ratings
(0 votes)
Your rating